Oda al momento justo
Dúrame, anda. Mantente vivo al menos hasta que te digiera. Momentos como tú no vienen todos los días —ni todos los años— y se te ve tan fuerte, tan sano, que pareces inmortal. Pero yo sé que estás hecho con el cristal ilusorio de las pompas de jabón, y que me basta tocarte para que desaparezcas.
Gracias de nada
¡Ay, jubileta,cómo te lo pasas inspeccionandoel mundo que nos dejas!Cómo madrugas,cómo te aplicasen mirar las obrasque construyen la destrucción del mundo.Cada grúacada vallacada claxoncada residuocada asmaes la herencia que orgullosonos regalas.Haces bien. Ahoraque te marchasdel convento,cágate dentro.Hazte el tonto,cabrón,hazte el inocentey culpabilízame a mí.Yo no estabacuando decidisteisque todo se vende,hasta el futuro.Y aquí nos dejáis,vendidos, henchidos,autocomplacientes.Muérete a gusto, gusano:te nos llevas por delante.
Nylon invisible
Qué monos sois. Qué bien hecho está el truco. Os veo tan felices, tan cucos, tan bien vestidos con vuestras chaquetas Barbour, vuestros zapatos Sebago y vuestros bolsos de Prada que casi no acuso el delicado ensamblaje de vuestras mandibulitas de cartón. Mandíbulas que alguien os maneja con maestría, con sutileza, casi como si hablaseis solos. Pero yo, mirón diplomado, os he observado hasta descubrir el artificio. Ahora no puedo dejar de ver la mano que trepa desde vuestro culo para dar vida a vuestra boca.
Fortaleza
Fortaleza es una ciudad
del nordeste de un país que está
al nordeste de un subcontinente. Fortaleza es lo que mantiene sobre el mar a ese subcontinente que está debajo
de un subcontinente
caníbal. Fortaleza, hermanos, es lo que nos permite esperar —no sentados— a que llegue nuestro día.



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