valiente ocurrencia

Yo es cobarde y plano. Casi Yo es mucho más valiente y de vez en cuando se rasca la coronilla. Bienvenidos a las ocurrencias de Casi Yo.

Nombre:

viernes, septiembre 01, 2017

Diva

Su mirada,
sumidero.

viernes, agosto 25, 2017

Ángel exterminador

En una mano lleva una espada
y en la otra un libro sagrado.

La primera te matará a ti.
El segundo lo mató a él.

jueves, mayo 07, 2015

Treinta y tres monedas traidoras

Con el tintineo culpable de las monedas atronando en la faltriquera,
atraviesa Judas los cantorrales con un tran tran intranquilo en la cabeza.

Se extraña de sorprenderse pensando en Mao Tse Tung,
"apalea a tu padre, denuncia a tu maestro".

Qué trabajo curioso el del traidor,
esperando siempre a que la Historia le tache de revolucionario o de rata.

La estratagema de Judas es ser desleal y mártir al mismo tiempo.

Recorre los andurriales del arrabal, entre el tráfico de burros y carretas,
y al otro lado de la calle se topa con su destino:

"Quiero treinta y tres metros de soga de pita trenzada",
solicita al hombre que atiende el mostrador de la ferretería.

"Son treinta y tres monedas, por favor".

Judas sale a la calle con la faltriquera vacía,
pero el tintineo culpable sigue atronándole los oídos.

Atraviesa otra vez el trajín atrabiliario del tráfico,
ataja por los huertos y en lontananza atisba su meta,
la higuera más altanera del todo el territorio.

Ata la soga de pita trenzada a la rama más alta,
y se anuda el otro extremo a la altura de la tráquea.
Contiene el hálito, se santigua y salta.

Con el tintineo culpable de las monedas aún retumbando en su corazón,
Judas se balancea a la sombra terrible de la tremenda higuera,
y abandona este mundo para mayor gloria del Santo Arrepentimiento,
el pilar fundamental de la fe de nuestros ancestros.

A la noche siguiente, el cristianismo se cobra su segundo mártir.

martes, noviembre 25, 2014

Estúpido y extinto

Luego vendrás con que no lo sabías,
y no hay nada en este mundo
que no te grite lo imbécil que eres
y lo mal que vas a acabar.

O dejas de correr
o te quitas la venda de los ojos,
animal ridículo y sin alas.

martes, mayo 27, 2014

Los últimos hombres

Los que sobrevivimos a la guerra
seguimos viviendo por puro instinto.

Tuvimos muchos hijos
para reforestar la humanidad talada,
trabajamos duro,
bebimos y fumamos con rabia,
sin pensar en la salud.

Muchos llegaron a viejos
y redoblaron el ritual suicida
chato va, chato viene,
siempre con un pitillo en los labios.

Alguno vive aún,
sorprendido por la persistencia de la vida.
Qué holgazana es la muerte
cuando quiere.

viernes, diciembre 27, 2013

El Apocalipsis según Santa Claus


Devorado por la vanidad y la codicia
el ser humano se entrega a su carnaval
de vientres hinchados y culos ventosos.

Las tiendas están llenas y los corazones vacíos.
En el comedor social hoy dan pavo y turrón,
podemos dormir todos en paz.

Paz y amor son las consignas del día,
pobres prostitutas.

Reunidas alrededor de la mesa,
las familias se sacan los ojos
con su mejor cubertería. Santa Claus
los redimirá con el perdón de los regalos.

El estatus se envuelve en papel de colores.
Este juego, como todos, lo gana
el que tiene el paquete más grande.

Mientras, en su trono de calaveras
Satanás se descojona.
Cuando el anciano genocida del Sinaí
venga a destruir su obra
no encontrará nada que juzgar.

El hombre hace siglos que no tiene alma.

sábado, septiembre 14, 2013

Ciclistas




Un ciclista en la ciudad
es un surtidor de moralidad advenediza,
un grano en el culo,
como una monja en la mansión Playboy.

Con maestría clerical
te juzgan, te acomplejan y te aterrorizan
haciendo sonar sus timbres para que saltes de la acera
y mueras atropellado por un coche.

Los ciclistas están por encima de tu muerte.
Los coches son culpa tuya, por no tener bici.

Los ciclistas quieren que todos tengamos bici,
que formemos una plaga a pedales,
una turba justiciera que arrase con coches y peatones.

Los coches contaminan y los peatones somos gilipollas.
Solo los ciclistas pueden llamarse seres humanos,
con sus brazos bronceados y sus piernas terroríficas,
con su aspecto siempre primaveral, siempre saludable.

Dan miedo.

Una bicicleta no es un vehículo, es un dedo acusador,
la prolongación de una mente responsable y solidaria.

Una bicicleta es un arma contra la pasividad de los peatones.
Los peatones tenemos que elegir, o bicicleta o coche,
o con los ciclistas o contra ellos.

Ya no hay sitio en este mundo para los neutrales.
En realidad nunca lo ha habido.



anuncios evisos contador de visitas
contador de visitas